Pymes · 22 de agosto de 2026
TPV en tablet para mercadillos: cobrar sin cuadernos ni colas.
Cobra con la tablet del puesto, manda el ticket por WhatsApp y olvídate del cuaderno de apuntes. Pensado para quien vende en el mercado, no para una gran superficie.
Si vendes en un mercadillo o feria, seguro que te suena esta escena: un cliente pide dos cosas, otro llega con el cambio justo, alguien más quiere que le guardes algo «para la próxima» y tú intentas acordarte de todo con un bolígrafo y la memoria. Funciona… hasta que no funciona. Un día se pierde la cuenta, otro se mezclan los precios y al cerrar el puesto no tienes claro cuánto has vendido de verdad.
Aquí es donde entra un TPV en tablet. En lenguaje sencillo: un TPV (Terminal Punto de Venta) es la pantalla con la que registras lo que vendes y cobras, como la caja de un supermercado pero adaptada a ti. No hace falta un programa enorme ni un «ERP» —ese software de gestión completo que usan las grandes empresas y que suele ser caro y complicado—. Puede ser una app web (un programa que abres en el navegador de la tablet, como una página, pero hecha para trabajar) con tus productos, precios y formas de pago.
En la práctica, tocas el artículo (o escribes el importe si es venta libre), eliges si pagan en efectivo, con Bizum o con tarjeta, y el sistema guarda la venta. Al final del día ves un resumen: cuánto has ingresado, qué se ha vendido más y si cuadra la caja. Si quieres, el cliente recibe un ticket por WhatsApp o por email, sin papel.
En Ambigram montamos esto a medida de tu puesto. Si vendes ropa, bisutería o artesanía, puedes tener fotos y referencias en el catálogo. Si prefieres algo más rápido, un teclado numérico grande también vale. Todo funciona en una tablet Android o iPad con datos móviles, igual que cuando consultas el correo en el mercado.
También podemos incorporar inteligencia artificial como ayudante, no como jefa: por ejemplo, que te sugiera los productos que más repites, que te resuma la jornada en dos frases o que te prepare un mensaje para avisar a un cliente habitual. Tú sigues poniendo los precios y cobrando; la tecnología solo te quita el papeleo.
No necesitas comprar una caja cerrada ni instalar programas raros. Es tu herramienta, adaptada a cómo vendes tú. Si quieres dejar atrás el cuaderno y ganar tranquilidad al cerrar el puesto, podemos diseñar ese primer paso contigo, con un presupuesto y un plazo realistas.
Pieza editorial de Ambigram. No es un comunicado de las compañías citadas. Para un proyecto a medida, cuéntanos qué estás construyendo.