IA · 4 de octubre de 2026
Qué dice la ONU de la inteligencia artificial, explicado fácil.
La página oficial de Naciones Unidas sobre IA, en castellano llano: para qué sirve, qué riesgos ve y qué organismos ha puesto en marcha.
La inteligencia artificial ya no es un experimento de laboratorio. Escribe, reconoce caras y voces, conduce coches y ayuda a decidir en salud, educación o emergencias. Naciones Unidas lo resume en una idea sencilla: son sistemas que aprenden y se adaptan. El salto reciente no viene de la magia, sino de ordenadores más potentes y de mejores formas de manejar datos.
En lenguaje llano: la IA puede hacer mucho bien. También puede dejar fuera a mucha gente si solo la usan unos pocos países y unas pocas empresas. La ONU no pide pararla. Pide usarla con reglas, con personas al mando y con los beneficios repartidos.
Este texto resume la página oficial de Naciones Unidas sobre inteligencia artificial. No es un comunicado de la ONU.
Para qué quiere usarla la ONU.
La organización cree que la IA puede apoyar cerca del ochenta por ciento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Esas metas son la lista mundial para reducir la pobreza, cuidar la salud, la educación y el planeta.
Ejemplos que cita la propia ONU:
- Salud: diagnosticar antes y prever problemas.
- Campo y clima: seguir los cultivos y aguantar mejor las sequías o las plagas.
- Educación: adaptar el aprendizaje a cada persona.
- Emergencias: saber dónde hace falta ayuda y repartirla antes.
También puede ayudar a los países que tienen que acoger a gente que se marcha por el cambio climático.
El secretario general, António Guterres, avisa de la otra cara. Muchos países no llegan a estas herramientas. Sin garantías, la IA puede agrandar la desigualdad y la brecha digital, y pegar más fuerte a quien ya está en peor situación. Su frase es clara: hay que poner ahora las bases de una gobernanza inclusiva, para toda la humanidad, no solo para quien ya tiene la tecnología.
Quién pone las reglas.
Como la IA crece deprisa, la ONU dice que hace falta una gobernanza mundial coordinada. No basta con que cada país improvise.
Para eso el secretario general creó el Órgano Asesor de Alto Nivel sobre Inteligencia Artificial. Puede tener hasta 39 expertos de distintas disciplinas. Su trabajo es mirar cómo está la IA y proponer cómo gobernarla en el mundo, alineada con los derechos humanos y con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Habla con gobiernos, empresas y sociedad civil.
El informe final de ese órgano pide tres cosas, en resumen:
- Que la ONU siente las bases de la primera arquitectura mundial de gobernanza de la IA, inclusiva y equitativa.
- Siete recomendaciones para tapar los huecos de las reglas que ya existen.
- Que gobiernos y demás actores colaboren para que la IA respete todos los derechos humanos.
El pacto y el panel científico.
En septiembre de 2024, junto con el Pacto por el Futuro, los países adoptaron el Pacto Digital Global. Lo consensuaron 193 Estados. Es una hoja de ruta para cooperar en tecnología digital e inteligencia artificial, aprovechar lo que puede aportar y cerrar brechas. Los gobiernos se comprometen a respetar el derecho internacional y los derechos humanos también en internet, y a tomar medidas concretas para que el espacio digital sea más seguro.
Dentro de ese pacto, los Estados crearon el Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial. Son 40 expertos. Es el primer organismo científico global dedicado a evaluar cómo la IA está cambiando las sociedades. Su encargo:
- Un informe anual, con datos, sobre oportunidades, riesgos e impactos.
- Ese informe se presenta en el Diálogo Mundial sobre la Gobernanza de la Inteligencia Artificial.
- Puede publicar informes de un tema concreto, informar a la Asamblea General hasta dos veces al año y consultar a expertos de fuera.
- Mira el uso civil. El ámbito militar queda fuera de ese examen.
Hay además un Panel y Diálogo sobre Inteligencia Artificial, copresidido por Costa Rica y España. Busca tres cosas: expertos de distintos idiomas, regiones y géneros; un diálogo centrado en derechos humanos y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible; y complementar foros que ya existen, como el Foro de Gobernanza de Internet, sin sustituirlos.
Primero, las personas.
Guterres lo dice así: el destino de la humanidad no puede dejarse en manos de un algoritmo. Quien decide usar la fuerza tiene que seguir siendo una persona.
La ONU señala cuatro preocupaciones concretas con la IA generativa, la que crea textos, imágenes o vídeos:
- Paz y seguridad. La desinformación ya estorba las misiones de paz. Más del 70 % del personal de paz que respondió a una encuesta reciente dijo que la desinformación y la información errónea dificultaban mucho su trabajo.
- Derechos humanos. Se usa para fabricar y difundir contenido dañino, incluido material de abuso sexual infantil e imágenes íntimas sin consentimiento. Pega sobre todo a mujeres y niñas. También puede amplificar odio antisemita, islamófobo, racista o xenófobo.
- Democracia. Puede manipular votantes y la opinión pública en unas elecciones.
- Ciencia e instituciones. Puede alimentar campañas que llevan años negando el cambio climático o mintiendo sobre las energías renovables.
Dónde la está aplicando el sistema de la ONU.
No es solo un debate. Varias agencias ya tienen guías o herramientas.
Educación. La UNESCO aprobó una recomendación sobre la ética de la IA y publicó una guía para usar IA generativa en educación e investigación. También tiene un marco de competencias digitales para funcionarios y docentes. La idea: la IA puede ayudar a cumplir la meta de educación de calidad, pero hay que vigilar sesgos, derechos y medio ambiente, sobre todo cuando afectan a quien ya está marginado.
Justicia. El poder judicial tiene que vigilar sesgos y falta de transparencia, y a la vez puede usar la IA para que más gente llegue a la justicia. La Iniciativa para Jueces de la UNESCO forma a magistrados en esas preguntas.
Desarrollo. El PNUD aplica el Pacto Digital Mundial y sigue las recomendaciones del órgano asesor. En 2024 lanzó AI Sprint para adoptar IA con responsabilidad dentro de la propia organización. En los países, sus Laboratorios Aceleradores usan imágenes de satélite y de drones para ver enfermedades en cultivos (Camerún y Cabo Verde), basura acumulada (Guatemala, Filipinas, Serbia y Vietnam) y mapas de uso del suelo (Ecuador y la India).
Trabajo. La Organización Internacional del Trabajo avisa de que los países ricos se llevarán más beneficio que los de renta baja y media, y que en África la brecha puede hacerse más grande si faltan redes, datos y formación. Propone tres pilares: mejor infraestructura digital, transferencia de tecnología y formación en IA. Pide diálogo social para que la tecnología respete los derechos de quien trabaja. Remite a un informe global de 2025 sobre IA y seguridad laboral, y al llamamiento Mind the AI Divide.
Infancia. UNICEF impulsa Generation AI, con socios como el Foro Económico Mundial y la Universidad de Berkeley, para que los sistemas respeten los derechos de los niños. Tiene directrices para que las políticas de IA tengan en cuenta a la infancia, y un análisis de 2025 sobre IA generativa.
Salud. La OMS publicó directrices para un uso ético de la IA en la atención sanitaria: primero el bienestar de las personas y los derechos humanos. Junto con la Unión Internacional de Telecomunicaciones trabaja en estándares para aplicarla en sanidad. Hay además un informe que es la primera evaluación regional de cómo entra la IA en los sistemas de salud.
Alimentación. El Programa Mundial de Alimentos tiene un espacio de pruebas, AI Sandbox, para ver si una herramienta de IA sirve antes de usarla de verdad. Encaja con su estrategia de IA 2025-2027. Con Alibaba puso en marcha Hunger Map LIVE, un mapa que sigue la gravedad del hambre en más de 90 países.
Personas refugiadas. ACNUR usa IA y grandes volúmenes de datos en su Programa de Innovación de Datos, con un marco de derechos (Enfoque IA de ACNUR). Project Jetson intenta prever movimientos de población para prepararse antes.
Sector privado. El Pacto Mundial de las Naciones Unidas tiene un informe, Inteligencia Artificial Generativa para los Objetivos Mundiales, con casos y pautas para usar la IA generativa sin ignorar los riesgos.
Qué puede sacar de aquí un negocio.
No hace falta sentarse en una asamblea para usar este marco:
- La IA vale cuando resuelve una tarea concreta: atender, analizar, avisar, no cuando se enciende "porque toca".
- Alguien tiene que responder si falla. Un algoritmo no es un responsable.
- Los datos, el sesgo y el efecto sobre clientes, trabajadores o menores forman parte del diseño, no un anexo.
- Si el proyecto toca a niños, salud, empleo o información pública, las guías de UNICEF, la OMS, la OIT o la UNESCO son un suelo mínimo, no un adorno.
En Ambigram seguimos la misma línea que el lema de la ONU: la persona dirige y la IA acelera. El alcance, la calidad y lo que llega a producción los decide un humano.
En resumen.
Naciones Unidas ve la inteligencia artificial como una herramienta que ya puede ayudar en salud, educación, campo, emergencias y desarrollo, y que podría empujar la mayoría de sus metas globales. También ve un reparto muy desigual, y riesgos reales: desinformación, daño a mujeres y niños, elecciones manipuladas y decisiones de fuerza dejadas a una máquina. Su respuesta no es una ley única. Es un pacto digital de 193 países, un órgano asesor, un panel científico de 40 expertos y guías concretas de sus agencias. La frase que ordena todo el texto es esta: el destino de la humanidad no puede dejarse en manos de un algoritmo.
Fuente: Inteligencia artificial (IA), Naciones Unidas.
Pieza editorial de Ambigram. No es un comunicado de las organizaciones citadas.
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